‘Joy’, una película ejemplo para la innovación

La historia de ‘JOY‘, inventora de objetos de limpieza, resulta de gran inspiración ahora que la innovación es tan necesaria.

Es una película interesante de ver para todos los que trabajamos para organizaciones en estos tiempos. No está de más. Aparte tenemos la garantía de un buen director David O. Russell y dos grandes actores: Jennifer Lawrence (Joy Mangano) y Robert de Niro como su padre, (Rudy Mangano).

Volver la vista atrás para comprender y aprender cómo una modesta supervisora de Eastern Airlines, divorciada a cargo de sus dos hijos, su madre y su abuela (que por cierto su abuela es un gran soporte) pasa a convertirse en una inventora y business-woman me parece muy pertinente. Justo en este momento crítico en que, por un lado, la Cuarta Revolución Industrial implica el concepto de innovación y, por otro, la destrucción del empleo clásico requiere emprendimiento e iniciativa, que es precisamente lo que nos ofrece la película. Si recordamos que en Estados Unidos, con un 22% de paro, camina hacia la cifra de 5 millones de autónomos en pocos años, la trayectoria tan ardua como apasionante de Joy Mangano supone un paradigma para ellos y las futuras start up.

El ‘momento Eureka’

Que Joy tuviese imaginación e inventiva, lo demostró desde joven. Pero era una competencia que tenía ahí dormida sin aparente necesidad de despertarse en su puesto de Eastern Airlines. Lo que demuestra cómo se desperdicia el talento a menudo en nuestras organizaciones clásicas. Y qué alto resulta su coste de oportunidad: a lo mejor no es casualidad que dicha compañía terminara su actividad en 1991.
El caso es que a Joy le vino su gran inspiración de forma súbita ante un accidente doméstico: al romperse una copa de vino, se corta las manos con los cristales al intentar escurrir el trapeador con la que limpiaba. De esa experiencia tan humilde como casera surge la idea en su mente: diseñar un trapeador con auto-escurrido que evitara los cortes. De ahí pasa al primer prototipo del que fabrica 100 unidades con la ayuda de su padre de lo que será su gran invento: The Miracle Mop. Toda la secuencia de cómo se origina éste nuevo producto me hace recordar aquel dicho de Picasso: “Cuando me viene la inspiración, siempre me sorprende trabajando”. Y otra cosa también: cómo la mente de Joy era enfocado al cliente. Se ponía en el lugar de un hipotético usuario -en este caso amas de casa y personal de limpieza- y pensaba cómo podía satisfacer algunas necesidades más o menos implícitas, por ejemplo no tener que mojarse las manos al escurrir un trapeador.

De la idea a la realidad

Pero de la innovación a la fabricación y comercialización del producto había un abismo, que sólo puede transitarse con un plan de negocios, esfuerzo, perseverancia y además marketing. Así, tras contactar con Neil Walker (Bradley Cooper) de la empresa de teletienda QVC, le asegura un primer pedido importante. Después, llegará otro de 50.000 unidades de la Miracle Mop. Poco después, en 1992, con 33 años y siendo madre soltera de dos hijos, publicitó su producto por televisión y en la primera media hora vendió 18.000 unidades. Diez años más tarde la Miracle Mop daba unos beneficios anuales de 10 millones de dólares. En la actualidad nuestra protagonista es presidenta de Ingenious Designs y presentadora del canal HSN.

Todo esto nos narra esta película, en un país donde ya el 80% de los Millennials son autónomos y freelances. Y en la que vemos una ética del trabajo dirigida a perfeccionar el mundo introduciendo en él nuevos entes que nos lo hacen un poco más amigable. Como esos pequeños grandes inventos de Joy Mangano que hacen menos ingratas las tareas domésticas. Bendita innovación.

Aquí tienen el FB de Joy Mangano donde encontrarás más artículos que facilitan nuestra existencia.

JOY Director: David O. Russell
Nacionalidad: EEUU, 2015