Daniel Gómez está en el ojo de los empresarios y emprendedores. Es el fundador de Solben; empresa dedicada al biocombustible.

Daniel Goméz en Campus Party | Emprendedor.Digital

Cuando estaba en la preparatoria tenía interés por la química y los números. Entonces tomó la decisión de enfocarse en dichos temas. Entonces, se sentó a hablarlo con sus papás. Su papá le dijo que ese tipo de cosas son para “nerds”,  para personas que no tienen amigos. El abiertamente les respondió que no tenía amigos, lo que su mamá afirmó.

El tema del biocombustible despertó su curiosidad cuando escuchó sobre los aceites vegetales que se utilizan en restaurantes y cadenas de comida rápida, y que se puede aprovechar para generar combustible.

Comenzó haciendo pruebas en la cocina de su casa, cosa que a su mamá no le parecía. Después, consiguió una bodega a la que se mudó para continuar experimentando y poder expandirse. El detalle es que estaba ubicada en la zona más peligrosa de Monterrey.

Tras la primera producción ya a un volumen más grande, se dieron cuenta de que el procedimiento que estaban siguiendo no era el indicado, ya que en lugar de biodiesel obtuvieron jabón.  

Emprendedores mexicanos no se dan por vencidos

Tras correcciones y más pruebas, finalmente lograron obtener biocombustible. Además de generar una alternativa energética, también le interesaba atender una problemática ligada al medio ambiente; los enormes desechos de aceite producidos por las cadenas de comida rápida.

Su proyecto le ha valido distintos premios y reconocimientos, algunos de ellos sobre innovación.

Actualmente Solben es la empresa de biocombustible más grande del país, y actualmente cuentan también con detergentes biodegradables.

Cómo generar un negocio millonario con poco presupuesto

Daniel también habló sobre dos intereses que tiene. El primero de ellos es apoyar a otros emprendedores. Con respecto a ésto, tuvo la oportunidad de convivir con Julián Ríos; joven mexicano que creó un dispositivo que detecta el cáncer de mama.

El segundo de ellos es el arte. En un viaje que hizo a Oaxaca se topó con un artista que trabajaba mediante trueques. Vivía en la calle, no tenía papeles. A Daniel le interesó tanto su trabajo que lo invitó a vivir con él en Monterrey, hoy en día este artista ha expuesto su trabajo tanto a nivel nacional como internacional.

Daniel es un ejemplo de como se puede emprender un negocio y proyectos que no sólo tengan un beneficio económico sino también social y ambiental. Su caso además de ser una muestra del talento que existe en Latinoamérica es a su vez un ejemplo de cómo a través del emprendimiento es posible generar proyectos que impacten positivamente a la sociedad en diversos ámbitos. Así que si tienes una idea con impacto social o ambiental pero temes no obtener ganancias, no temas emprender proyectos sociales y ambientales ¡es posible!